POEMAS PARA LOS MUERTOS. 1977

“Poemas para los muertos,” publicado por: Castellana, Artes Gráficas,  La Solana (Ciudad Real), 1977, cuyos dibujos, que ilustran los poemas y el retrato de contraportada del autor del libro,  son de el pintor Miguel Mejía Ramos, edición que lleva un prólogo del poeta  valdepeñero, Antonio Ruiz López de Lerma, y el texto de las solapas de dicho libro es del escritor valenciano, Raúl Carbonell Sala, que, por aquella época, vivía en Valdepeñas, donde escribió una gran parte de su amplia y excelente obra: Poesía, novela, teatro…; obra, que, con el paso de los años, ha tenido el gran reconocimiento que tanto merecía, dado que, actualmente, es considerado uno de los mejores escritores  vivos valencianos, que con su novela:”El siglo de los artistas”, fue galardonado con el prestigioso “Premio Valencia de Novela”. Además, en su pueblo natal: Cárcer (Valencia), el Ayuntamiento ha tenido el fino y delicado detalle de poner su nombre a la nueva Casa de Cultura.   

De “Poemas para los muertos”, escribió el escritor, poeta, periodista y crítico literario,  José López Martínez, en “La estafeta literaria”, Madrid, en el nº 631, marzo  de 1978,  una reseña crítica, en la que redactaba: “…Poemas para los muertos es un libro árido, esquinado, agrio, no apto para paladares apacibles. Pero libro de soterradas corrientes de agua viva, amorosa, saltarina. Poemario que irrumple con fuerza en medio de la poesía bien construida y amanerada que hoy se está escribiendo en la Mancha, donde todavía los poetas mantienen abscisas muy próximas a lo estereotipado. La Mancha y la vida que siente Joaquín Brotóns Peñasco está preñada del dolor  y la agonía de esta hora, por  su latente desamor, por el desconcierto que a todos nos abruma…”.

También el poeta, narrador, ensayista  y crítico literario,  Nicolás del Hierro, escribió, en el diario de Ciudad Real: Lanza, el 2/5/78 “…Joaquín Brotóns es un poeta de realidades, pero de realidades dolientes. Y las canta, las hace cimiento de su obra, raíz, para elevar sobre el edificio o el árbol de su humana arquitectura, donde, mirando hacia el futuro, puede habitar distintamente  a como lo hace ahora, el hombre y el pájaro. Es decir, le duele la realidad, la realidad pasada y presente, porque descubre en ella un elevadísimo tanto por ciento de desamor -desamor enmascarado, muchas veces-, que muerde la sensibilidad del ente-poeta, y busca la metamorfosis  a través de su poesía…”

Y Manuel Moreno Díaz, licenciado en Filología clásica por la Universidad de Madrid, poeta, crítico literario y redactor jefe de la revista literaria castellano-manchega El Cardo de Bronce, escribió en el nº 14, que dicha revista dedicó  exclusivamente a Joquín Brotóns, la siguiente reseña, en su estudio sobre la poesía del poeta valdepeñero,  titulado: “Siete libros alineados en nuestro vasar, de Joaquín Brotóns”. “…Poemas para los muertos es un oscuro despertar: al amor, al dolor; un diálogo con los muertos, con las sombras, que lentamente fueron habitando el cuerpo de los hombres, con el abismo insondable de su propio corazón, encharcado de silencio. Aparece en su primer libro lo que creo es uno de los ejes fundamentales que vertebra su obra poética, de claras connotaciones cernudianas: el pulso terrible, el forcejeo entre la realidad y el deseo, oscuro y vivificador. “Poemas para los muertos” tal vez sea sólo un grito coagulado en su corazón, pero un grito que estalla y que nos convoca a las raíces.”

EL PRIMER BESO
Aquel primer beso,
que se perdió,
donde nadie sabe…,
que no alcanzó su plenitud de placer…

Aquel primer beso!
Todavía lo recuerdo
lleno de auténtico pánico,
de las ansias más inaguantables.

Aquel beso fue el culpable
de la más absurda mentira…